El secreto de la Flor de Oro

“El secreto de la Flor de Oro” habla de los poderes que se encuentran dentro de la psique humana, dormidos y esperando a ser despertados. Se trata de una obra taoísta china que versa sobre la meditación. A pesar de las diferentes interpretaciones y traducciones, entre las que se encuentran las famosas  traducciones de Wilhelm y Jung o Cleary, todos coinciden en que se trata de una técnica de meditación, enunciada en un lenguaje poético, sencillo y cercano. Se basa sobretodo en la postura, la respiración y la contemplación. Muchos los han descrito como filosofía Zen con detalles.

La postura se basa en tener la espalada recta, sentado en el suelo. La respiración, suave, en términos de filosofía esotérica abre el camino del qi (chi o ki) conocido popularmente como la energía vital. La respiración ha sido descrita como:

(La respiración es)… semejante a una rueda interna alineada verticalmente con la columna vertebral. Cuando la respiración es constante, la rueda gira hacia adelante, con la energía vital aumentando en la espalda y descendiendo en el frente.

Puede que las malas costumbre con respecto a la postura o malos hábitos en la respiración pueden obstruir el buen funcionamiento de ésta “rueda” , haciendo incluso que no gire o incluso que retroceda. Esto puede debilitar la fluidez de la energía vital esencial. Según El secreto de la Flor de Oro, durante la  contemplación, los pensamientos van apareciendo de manera procesal, surgiendo y retrocediendo.

En el secreto de la Flor de Oro, se recomienda un mínimo de 15 minutos de práctica diario. En la obra original, varios dibujos retratan imágenes relevantes para la evolución personal del practicante en meditación, imágenes que pueden ser algo confusas en términos de un análisis puramente racional:

  1. La primera de las ilustraciones representa el primero de los cien días de meditación, o la recolección de la luz.

  2. La segunda etapa representa una emergencia de la conciencia meditativa.

  3. La tercera etapa representa una conciencia meditativa que existe incluso en lo mundano, en la vida cotidiana, en todas las cosas diarias.

  4. La cuarta etapa representa una percepción meditativa más elevada, donde todas las condiciones son reconocidas, donde el espíritu se eleva.

Cuando la práctica surge efecto, el iniciado llega a ver un mandala, o flor de oro. En la traducción de Wilhelm, su maestro chino le enseñó la siguiente explicación: el practicante verá una imagen brillante enfrente del punto medio de sus dos ojos. A esta imagen se le llamó mandala, o en la filosofía budista tibetana dkyil-vkhorin.

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