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Música mantra: los beneficios de la meditación con mantras

Reduce la ansiedad y la depresión

Al combinar sonido, respiración y ritmo, la meditación con mantras canaliza el flujo de energía a través del circuito mente-cuerpo, ajustando la composición química de nuestros estados internos y regulando los desequilibrios entre los hemisferios cerebrales. Además, contribuye a eliminar de forma natural el temor y la desesperación, las emociones que subyacen a la ansiedad y la depresión. Al equilibrar el sistema nervioso, los cantos regulan el estrés crónico y la tensión, algo que sufren muchas personas por el actual estilo de vida hiperactivo. Al equilibrar el sistema endocrino, los cantos normalizan la producción de hormonas, lo que equilibra el estado de ánimo y la sensación de bienestar.

 

Alivia la neurosis

Los cantos nos apartan de nuestra preocupación excesiva por nuestro cuerpo y los bienes materiales. Nos apartan del temor a envejecer y la muerte. Comenzamos a identificarnos con la inmortalidad del alma y, en consecuencia, comenzamos a eliminar hábitos neuróticos que ya no nos sirven y son irrelevantes. Al centrarnos en lo esencial, nos libera de patrones o hábitos inconscientes. Acogidos por el ritmo constante y la vibración que nos conecta a todos, nuestros pensamientos se diluyen en la corriente del sonido. Como el capitán que despliega las velas al viento corrigiendo el rumbo del barco, el canto de mantras nos libera de nuestros propios mares tormentosos y nos conduce a aguas tranquilas.

 

Es relajante

El poder del mantra aparece en la raíz de la palabra sánscrita “man” que significa mente y “tra” que significa entrega o proyección. Por tanto, el sonido sagrado de los mantras nos libera de nuestra sensación de dependencia, de nuestro persistente hábito de buscar gratificación a través de los sentidos, placeres que son y siempre serán efímeros y limitados. ¿Cuánto puedes comer, beber o comprar? La gratificación sensorial nunca sacia realmente. Siempre nos sentimos insatisfechos o culpables, deseando no haber comenzado, sino deseando más y lamentando la pérdida.

El canto de mantras es un placer que trasciende los sentidos y nos lleva más allá de los límites del tiempo y el espacio (es la razón por la que no necesitamos entender el mantra). Por tanto, resulta balsámico a nivel muy profundo. Nos relaja a nivel celular. Fusiona nuestra identidad finita con el infinito y así nos disolvemos. Nos libera de la visión, sonidos y estímulos del mundo material y nos lleva a un espacio espiritual en el que el sonido es Dios. Las necesidades materiales se convierten en ruido mental y como el humo que asciende hacia el cielo desaparecen. A través de una dulce rendición devocional, los mantras convierten lo negativo en positivo. Una vez escuché esta frase: “Igual que la música amansa a las fieras, el sonido espiritual de los mantras calma la agitación mental”.

 

 

Genera compasión

Aunque las primeras fases de la meditación con mantras liberan a nuestras agitadas mentes del malestar creado por ellas mismas, en última instancia, las vibraciones omniabarcantes generadas en los cantos hacen que nos experimentemos como seres espirituales. Abren nuestra percepción de nosotros mismos y nos conectan con nuestra divinidad. Despiertan la luz divina y el amor que hay en nuestros corazones. Como dijo George Harrison de su extensa práctica de yoga devocional, “el canto de mantras es una conexión directa con Dios”. Cuando se despierta nuestra identidad espiritual, experimentamos la unidad con todas las formas de vida, lo que abre nuestros corazones y despierta nuestra compasión, por lo que podemos liberarnos de nuestras vidas materiales y vivir sin hostilidad, envidia y orgullo.

 

Potencia el sistema inmune

El secreto está en el hipotálamo. Es la torre de control del cerebro y regula la comunicación entre el sistema nervioso y el sistema endocrino, recibiendo información de todo el cuerpo antes de volver a transmitirla a través de mensajeros químicos. Estos neurotransmisores, como la serotonina y la dopamina, son conocidos como las “hormonas de la felicidad”, debido a su efecto sobre nuestro estado de ánimo. El hipotálamo es el oficial a cargo de muchas funciones corporales que solemos considerar automáticas, como la temperatura, el metabolismo y el sistema nervioso, así como las secreciones de la glándula pituitaria, que afectan a multitud de funciones como el estado de ánimo, apetito y sueño. Es posiblemente el vínculo más importante en la conexión cuerpo-mente.

 

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Lo que no indican los manuales occidentales es que la respiración es la llave de este super circuito, ordenador central o cerebro de cerebros. La respiración ayuda a ajustar todos los ritmos del cuerpo, no solo los ritmos circadianos, sino también los menos conocidos ritmos ultradianos, que controlan los ciclos energéticos de pequeña escala que suceden a lo largo del día. Dado que nuestros sistemas nerviosos suelen estar sobrecargados, estos ritmos se pueden desequilibrar. A través del canto de mantras comenzamos a repararlos. Los efectos positivos sobre el sistema nervioso parasimpático –la parte del sistema nervioso que nos dice que todo está bien– se multiplican, se produce una respuesta curativa y todo ello deriva en la sanación y el fortalecimiento de la inmunidad.

 

Es fácil

No es necesario cantar bien porque no se trata de cantar en el sentido habitual de la palabra. No hay que memorizar letras complejas, ni crear armonías y ciertamente no se trata de cantar solos portentosos. Funciona si se hace a solas o en grupo, como en un kirtan. Funciona tanto si se canta con suavidad como a pleno pulmón, siempre y cuando se haga de corazón. Para potenciar los efectos podemos fijar la mirada en un punto y hacer un mudra, dos sencillas técnicas que pueden ser incorporadas gradualmente.

 

 

Es gratis

Todo lo que tienes que hacer es cantar los mantras. Como dijo Krishna Das, no funcionará si no lo haces. Todo lo que se necesita es algo de tiempo y un corazón abierto. Los beneficios del canto no pueden determinarse mediante la razón y el intelecto. Solo se puede experimentar a través de la devoción, la fe y la continua repetición del mantra.

 

Desarrolla la intuición

Pronunciación: Al decir el mantra, la lengua entra en contacto con determinados puntos del paladar enviando señales al hipotálamo que, a su vez, regula la actividad química de todas las partes del cuerpo y el cerebro. Podría compararse a tocar las teclas de un piano; dentro del piano, un martillo salta y golpea las cuerdas que están afinadas para producir una nota específica. En el interior se está produciendo un notable proceso vibratorio.

Ritmo: A través de la repetición del mantra el cerebro percibe una cadencia de sonidos. Lo inconsciente se vuelve consciente, lo automático se convierte en deliberado, lo mecánico ahora se siente. La repetición nos libera de la idea de llegar a un destino, de nuestra necesidad de acelerarnos para terminar. La repetición es la clave. A través de las repeticiones el mantra nos baña completamente como las olas del mar nos mojan gradualmente. Disuelve nuestro ego en la armonía, que es la esencia del yoga. De algún modo “morimos” al disolverse nuestro ego en el infinito mientras queda inevitablemente absorbido por el sonido.

Proyección: Cuando cantamos desde el ombligo al articular el mantra, no sólo estimulamos el paladar sino que también hacemos vibrar nuestro canal central mediante el cual circula el prana o fuerza vital, lo que los yogis durante milenios han llamado shushmuna (o shushumna en algunas traducciones). Se dice que este proceso dual nos lleva al reino de anahat, el reino “sin fronteras”.

 

Aumenta nuestra luminosidad

Nuestros pensamientos reflejan y afectan a nuestro estado de ánimo, actitud y bienestar. Nuestros pensamientos son sonidos silenciosos y los sonidos son vibraciones electromagnéticas. Cuanto más refinados son nuestros pensamientos, más elevada es nuestra vibración. Cuanto más elevada es nuestra vibración más nos aproximamos a la mayor frecuencia vibratoria: nuestra propia naturaleza divina. Todo el universo se creó a partir del sonido, que es sólo vibración. Mediante la vibración de determinados sonidos combinados podemos conectarnos con diversos niveles de inteligencia o conciencia. Por tanto, el canto de mantras es una forma consciente de controlar nuestro estado de ánimo y, a su vez, nuestra frecuencia vibratoria y luminosidad.

 

 

Aumenta nuestro potencial

En la India y las tradiciones del Dharma que meditan con mantras asiduamente, existe un mantra para todo, para cada enfermedad y para cada propósito. Unos pocos ejemplos: En la tradición tibetana, el mantra Om Mane Padme Hum ha sido utilizado durante siglos para invocar la bendición de la compasión. En la tradición hindú, el mantra Ganesha –Om Gam Ganapataye Namah– es cantado al dios con cabeza de elefante para eliminar las dificultades. Y en la tradición del kundalini yoga, el Mantra Siri Gaitri –Ra Ma Da Sa– es cantado para pedir la sanación.