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Música tibetana: Cuencos Tibetanos

Los cuencos tibetanos han sido utilizados durante siglos con fines curativos y para meditar. Crean una gama de sonidos para restablecer las frecuencias vibratorias normales de los cuerpos, mentes y espíritus carentes de salud o armonía.

Los sonidos generados por los cuencos tibetanos son un tipo de medicina energética que promueve la curación de los desórdenes relacionados con el estrés, dolor, depresión y la mayor parte de las enfermedades.

Los procesos sanadores se inician al sincronizar nuestras ondas cerebrales con la resonancia perfecta de los cuencos. Los especiales tonos crean un estado perfecto para la meditación, el pensamiento creativo y el desarrollo de la intuición.

Las ondas sonoras puras que producen los cuencos tibetanos despiertan nuestra capacidad para escuchar con todo el cuerpo, no solo con los oídos. Sentimos el sonido de los cuencos con la misma intensidad que lo escuchamos con los oídos.

Diáne Mandle, experta en sonidos sanadores, señala que el sonido de los cuencos tibetanos no sólo produce sanación física sino que también nos afecta a nivel emocional y espiritual. Es un proceso regenerativo vinculado al despertar espiritual que puede tener profundas implicaciones sobre el malestar, la enfermedad y todos los aspectos de nuestra vida.

De hecho, importantes escuelas de medicina, como la de la Universidad de Duke y la Universidad de Carolina del Norte, han incorporado programas que conectan cuerpo, mente y espíritu para el tratamiento del cáncer. Los centros de prevención del cáncer están utilizando el sonido como parte esencial del proceso curativo con excelentes resultados.

El Dr. Mitchell Gaynor ha utilizado el sonido en el tratamiento de los pacientes con cáncer durante muchos años, incluyendo los cuencos tibetanos y el canto de mantras. El Dr. David Simon, director médico del Centro Deepak Chopra de California, descubrió que el sonido de los cuencos tibetanos y los cantos se metaboliza químicamente y produce “opiáceos endógenos”, que actúan sobre el cuerpo como analgésicos internos y agentes de sanación.

 

¿Cómo ayuda el sonido de los cuencos tibetanos al proceso de sanación?

Puede decirse que la enfermedad es una manifestación de la falta de armonía del cuerpo, un desequilibrio en las células de algún órgano. Dado que toda la materia es energía que vibra con diferentes frecuencias, si alteramos la frecuencia vibratoria podemos modificar la estructura de la materia. El sonido de los cuencos tibetanos hace que el cerebro produzca ondas cerebrales theta, que nos llevan a estados de profunda meditación y paz, claridad mental e intuición. Las vibraciones del sonido son percibidas por nuestro sistema nervioso, produciendo una respuesta de relajación e inhibiendo el estrés o respuesta de dolor.

Al escuchar el sonido de los cuencos tibetanos nuestro diálogo interno, el “crítico persistente” se calma. El sonido se sincroniza con las ondas cerebrales y percibimos con más claridad la conexión mente-cuerpo.

Las frecuencias vibratorias de las diferentes partes del cuerpo no son iguales. Cuando un órgano u otra parte del cuerpo está vibrando desafinadamente o sin armonía aparece la enfermedad. El cuerpo se encuentra en buen estado de salud cuando cada célula y cada órgano vibran en armonía con todo nuestro ser.

La utilización de los cuencos tibetanos en la sanación se basa en la idea de que toda enfermedad o malestar se caracteriza por un bloqueo del flujo energético del cuerpo.

Cuando el flujo energético está bloqueado, el órgano o tejido en cuestión deja de vibrar a la frecuencia correcta y se produce algún tipo de debilidad o enfermedad. Las frecuencias sonoras creadas por los cuencos tibetanos restablecen y optimizan el flujo de energía en las partes del cuerpo que lo necesitan.

 

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En palabras del gran maestro tibetano Gwalwa Karmapa, los cuencos tibetanos emiten el “sonido del vacío”, el sonido de la manifestación del universo. Representan un símbolo de lo “incognoscible” y son tan antiguos como el Buda Shakyamni (560-480 a.C.). Sus orígenes e historia se pierden en el tiempo y son sin duda un regalo procedente de la religión chamánica Bön, que precedió al budismo en el Tibet durante siglos. Los cuencos han sido utilizados durante siglos para la sanación y la transformación de la conciencia. Actualmente estamos descubriendo la explicación científica del funcionamiento de esta antigua herramienta tan efectiva para la sanación. La medicina moderna puede medir y, por tanto, corroborar que el sonido de los cuencos es curativo.

 

Sonido de los cuencos tibetanos y ondas cerebrales.

Los cuencos tibetanos son una tecnología muy antigua, de unos 2.500 años, utilizada para estimular las ondas cerebrales. Al igual que las nuevas tecnologías Brainwave Entrainment, Binaural Beats e Isochronic Tones, los cuencos tibetanos crean un sonido que se conecta con las ondas cerebrales.

 

 

Los cuencos tibetanos crean un tono vibratorio que nos ayuda a sentir bien y a relajarnos. Cuanto más tiempo se escuchan más profunda es la relajación, ya que las ondas cerebrales comienzan a vibrar con la misma frecuencia que el sonido de los cuencos. El beneficio de esta conexión es que nuestras ondas cerebrales pueden ser “ajustadas” para experimentar deliberadamente estados mentales o emocionales agradables y/o positivos.

El extremo superior del rango de vibración de las ondas cerebrales theta es muy importante para la sanación de cuerpo, mente y espíritu. A una frecuencia vibratoria de 7-8 Hz (ciclos) por segundo se activan nuestra inteligencia intuitiva, creatividad y mecanismos de auto-sanación del cuerpo. Esto es lo que se conoce comúnmente como “estar en el rango”. El sonido de los cuencos tibetanos puede utilizarse para generar las ondas cerebrales que nos ayudan a conseguir una mejor salud.

La generación de ondas cerebrales Theta mediante el uso de los cuencos tibetanos, junto con la utilización de sofisticadas tecnologías de audio se puede conseguir mediante la escucha de las grabaciones de Healing Trance-Formations.

 

 

Equilibrio de los chakras

Los chakras son las ruedas de energía descubiertas en la antigua tradición hindú. La mayor parte de los libros hablan de siete chakras principales, pero existen literalmente cientos de ruedas de energía por todo el cuerpo.

Los chakras son la conexión entre el aspecto físico y el espiritual de nuestro ser. Hay una glándula endocrina asociada a cada uno de los 7 principales chakras. En el sistema de sanación de la India, cuando aparece una disfunción física, se considera que uno o varios chakras están bloqueados o desequilibrados. El desequilibrio de los chakras produce diversos malfuncionamientos mentales, emocionales y fisiológicos.

Es necesario reequilibrar los chakras para que la glándula endocrina y todos sus órganos y estructuras asociadas se equilibren y comiencen a funcionar correctamente. Tradicionalmente, el reequilibrio de los chakras se ha efectuado de diversas maneras pero es más efectivo cuando lo realiza una persona con capacidad para sentir o ver (o ambas) los chakras y su grado de desequilibrio. Después, se utilizan técnicas de curación energética para ajustarlos y equilibrarlos.

El sonido de los cuencos tibetanos reequilibra de forma natural los chakras. Las ondas sonoras en forma de ondas senoidales actúan corrigiendo las frecuencias desajustadas de los chakras, recuperando su funcionamiento normal.

El efecto equilibrante del sonido de los cuencos tibetanos y las ondas cerebrales theta se combinan para ayudar a equilibrar correctamente las ondas senoidales de cada chakra. El resultado es el equilibrio de los chakras que, a su vez, potencia la sanación celular y sistémica de todo el cuerpo.

Aunque los chakras no han sido estudiados científicamente, los textos antiguos señalan que su reequilibrio es parte del proceso completo seguido para curar cualquier tipo de disfunción. El reequilibrio del cuerpo como lo practicaban las culturas antiguas se ha perdido en la medicina contemporánea.