Una percepción más directa y mágica de la existencia

La forma de entender y relacionarnos el mundo que nos rodea no siempre ha sido así. La vida moderna, más racional, nos conduce a estar más desconectados de nuestro ser interior de lo que lo estaban los hombres y las mujeres en otras épocas. Estamos ahora en la ficción de que somos algo distinto de la propia naturaleza, donde nosotros somos el centro.